Hay últimamente una campaña buenrollista universal (y me vais a perdonar que me autocite, pero el blog es de los Primigenios y me lo follo cuando me dan permiso) para pedirnos a todos consumo hasta morir. Que es, básicamente, lo que se venía haciendo antes de la crisis. Motivo por el cual, obviamente, las críticas no se han hecho esperar. Y con razón, oiga. Y con razón.
Lo del optimismo no me parece mala idea, ojo. Decir a los ciudadanos que bueno, que la situación tiene mala pinta, obviamente, pero que de pozos peores se ha salido, no es algo malo ni censurable. El problema está en el optimismo ciego, en el engaño descarado (tú consumes y yo me forro) y en ocultar la realidad, que es la que es.
Yo ahora mismo reconozco que no estoy en un momento especialmente boyante de optimismo. Estamos a 4 de marzo y todavía no he cobrado la nómina de febrero; bueno, ni yo, ni nadie en la empresa. Nadie aquí nos ha dicho nada a título oficial, pero extraoficialmente sé que esto se puede demorar mucho, y nada garantiza que cobremos antes de marzo. Si cobramos, que eso también está por ver.
No es por ponerme agorera, ojo. Los golpes se pueden esquivar. Y, si no lo consigues, pues te levantas del suelo. Eso lo llevamos haciendo los humanos desde que el mundo es mundo e incluso puede que desde antes. De momento, lo que la mayoría estamos haciendo en la empresa es buscar trabajo alternativo en cualquier otro lugar.
Aunque viendo el tipo de directivos que hay en algunas empresas (supuestamente las más importantes) y el tipo de patronal que tenemos, como que me da un poco de yuyu pensar en mi futuro laboral. Quizá debería convertirme en bicho bola (frase cortesía de una compañera de trabajo de Ki) y acurrucarme en el suelo xD







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